Archive for March, 2007

pensamiento de empresario [..de empresario millonario]

1- La página del millón de dólares
La idea era muy sencilla: vender cada píxel de publicidad en una página a un dólar cada uno. ¿Tonto? Alex Tew, de 21 años, es ahora un millonario. http://www.milliondollarhomepage.com/

2- Una carta para Papa Noel
Byron Reese tuvo esa idea. Todo lo que necesitó hacer es obtener una dirección en el Polo Norte, Alaska, hacer de cuenta que era Papa Noel y cobrar u$s10 por cada carta enviada a los niños. Desde que creó el negocio en 2001 ya envió más de 200.000 textos. Y obvio, se hizo rico. http://www.emailsanta.com/

3- Doggles
eyewear_bubble-250×250.jpg
Crear accesorios para mascotas puede parecer algo tonto, pero los dueños del negocio tienen tiendas por todo el mundo. Al fin y al cabo siempre hay perros y gatos con necesidad de verse mejor. http://www.doggles.com/

4- LaserMonks
En este caso, los protagonistas de la historia son los ocho monjes que habitan en las montañas de Monroe County, cerca de Madison, en los EEUU. ¿Qué hacen? Reciclan cartuchos de impresoras para ayudar al medioambiente. Según NicheGeek.com, se hicieron con u$s2,5 millones. http://www.lasermonks.com/

5- AntennaBalls
products_softballz_f2.gif Sí. A pesar de que las vemos en las calles de cualquier ciudad, en California un muchacho tuvo una idea: personalizarlas. Y tan mal no le fue a Jason Wall, ahora millonario. http://antennaballs.com/

6- FitDeck
cards.gif Fabricar una cajita y ponerle cartas con rutinas de ejercicios para luego venderlas no puede ser negocio. Aparentemente sí. Phil Black es un instructor de la Marina de los EEUU y el año pasado tuvo ingresos por más de u$s4,7 millones. http://fitdeck.com/fit/index.htm

7- PositivesDating.com
No existen impedimentos para que una persona con HIV positivo forme pareja. Los creadores del sitio, Paul Graves y Brandon Koechlin, saben que sin embargo eso es complicado. Por ello pusieron en marcha la idea de formar parejas entre personas con HIV positivo. Esperan facturar más de u$s110.000 al año y tener al menos 50.000 miembros en dos años.

8- Designer Diaper Bags
Christie Rein es una madre de 34 años que se sentía mal por llevar pañales en bolsas poco estéticas. Así que en noviembre del 2004 se sentó con su marido, Marcus, para diseñar un bolso compacto, liso y con estilo para llevarlos. Con ventas por más de u$s180.000 en 2005, la compañía que fundó, Diapees & Wipees, tiene ahora 22 modelos diferentes que pueden ser comprados online. http://www.duematernity.com/diaper-bags.html

9- PickyDomains
Sabido es que muchos de los mejores nombres para sitios en internet están “tomados” por empresas que esperan se les pague para liberarlos a quien realmente los necesita. Pero como piden fortunas, se está convirtiendo en negocio el ingenio. Esto es lo que hacen en PiclyDomains: pensar nombres por usted para su sitio. ¿Tonto? Su facturación ya ronda las seis cifras.

10- Lucky Wishbone
ph_wishbone_04pack.jpg ¿Huesitos de la suerte de plástico? Sí, todo es posible en un mundo en donde los pollos sólo tienen uno de estos huesos. Con una producción cercana a los 30.000 huesos de la suerte diarios, Ken Aarón espera tener ventas por alrededor de un millón de dólares. http://www.luckybreakwishbone.com/

noticias admin 10 Mar 2007 No Comments

Las botas de Jhon Servando

Por Daniel Samper Pizano.

Todos sus antepasados habían sido campesinos de pata al suelo. A su taita, Nemesio, muchos años de arrastrar la planta del pie por pedregales y trochas le habían convertido el pellejo en una costra dura que parecía cuero de hipopótamo. Semana Santa era la única época en la que Nemesio aceptaba calzarse, por amor a Dios y a la Santísima Pasión, y entonces las botas parecían ahogarle los pies. Los tobillos se hinchaban, los dedos adquirían el color y el olor de la morcilla y el pobre hombre dejaba a su paso un rastro de sangre acuosa que seguían ansiosos los perros. Es por eso que los habitantes de Ramiriquí asistían a dos calvarios: el de Cristo en Jerusalén y el de Nemesio en las procesiones.

Durante unos años llegó a convertirse en espectáculo que atraía turistas de los pueblos cercanos, hasta que un Jueves Santo las botas de Nemesio reventaron como balón chipoteado y ni Dios ni la Santísima Pasión pudieron convencerlo de que adquiriera otro par. Lo sepultaron con vestido dominguero y corbata, pero más descalzo que Shakira.

Con ser tieso, el pellejo de los pies de Nemesio, sin embargo, lo era menos que el de su abuelo Servando, que en 90 años de vida llegó a adquirir la dureza del guayacán. Con Servando no ocurría que las botas le ahogaran los pies, sino que los pies rechazaban de manera rotunda las botas: como el agua al aceite, como los polos del magneto. Al morir el abuelo, la viuda quiso enterrarlo con esos zapatos rebeldes que no había podido estrenar en vida, y fue preciso clavarles las suelas a las patas, como quien hierra un caballo. Pero bajó a la sepultura trajeado, encorbatado y estrenando botas.

Jhon Servando, hijo de Nemesio y nieto de Servando, tuvo siempre presente la descalcez de sus antepasados. Durante los años que vivió en el campo, con pata al suelo o recubierta apenas por quimbas, juró que un día buscaría fortuna en la ciudad y con sus primeros centavos compraría las botas más finas y elegantes del lugar.

Tenía 18 años cuando por fin levantó chanfa en una plaza de mercado de Bogotá. Al principio no pudo cambiar su condición de pedestre desnudez, porque las ganancias no daban para tanto, así que a veces trabajaba con la pata pelada y a veces con las viejas quimbas ramiriqueñas. Cuando ahorró un pequeño capital, salió a buscar los ansiados zapatos. Descubrió entonces que las botas buenas costaban mucho más de lo que tenía. Le tocaba escoger entre un calzado más barato y menos bueno, o esperar hasta reunir la plata de las botas. Pensó en el taita. Pensó en el abuelo. Y decidió esperar.

Fueron casi dos años de trabajo con las plantas expuestas, pero al fin amasó lo necesario para comprar el mejor calzado de la ciudad. Eran unas botas blancas italianas, relucientes, de marca, dignas solo de actores de televisión o ceremonia de premios, y pensó que con ellas rendiría homenaje a sus antepasados y a sus propias patas, tan sufridas. Pagó y llegó a la pieza con el paquete encintado, como si hubiera regresado con un Mercedes Benz.

La idea era estrenarlas el domingo. Pero el domingo llovió. Había descartado someter las botas a la humillación del trabajo, así que volvió a la plaza con quimbas o descalzo, mientras las botas esperaban entre un baúl. Estaba seguro de que con ellas iba a triunfar o, por lo menos, a conseguir novia. Pero no se decidía a bajarlas del pedestal y ponerlas en contacto con la mugrosa calle. Pasaron así varios años, hasta que llegó el 31 de diciembre de 1999 y resolvió viajar a su pueblo y estrenar allí milenio y botas.

Los vecinos del tugurio lo vieron salir de madrugada con el valioso paquete bajo el brazo y tomar el atajo que llamaban “de los peligros”.

Encontraron el cadáver tres días después. Lo habían apuñalado para robarle el paquete. Una piadosa colecta vecinal le ahorró a Jhon Servando la ignominia de la fosa común. Se largó descalzo de este mundo, y ahora andará en el cielo charlando sobre zapatos con su taita y su abuelo y extrayendo inútiles moralejas de su tristísima historia.

postre de notas admin 03 Mar 2007 No Comments